A algunos se le han hecho eternas y para otros han pasado como un suspiro, cada uno lo asume a su manera y es que, queramos o no, las Navidades se han ido y ahora nos toca escalar hasta la cima de la gigantesca cuesta de enero. Puede que nos hayamos vuelto un poco locos con los regalos de última hora comprando cosas que no necesitamos y que no sabemos ni dónde meter… ¿te suena de algo? Si este es tu caso, o si quieres empezar a consumir de un modo más responsable, sostenible y consciente, te recomiendo que desde hoy mismo te marques un nuevo propósito para este nuevo año que ha llegado a tu vida: invertir en comercio local.

Seguro que has escuchado una y mil veces eso de «comercio local» y te suena a cuento chino. Si este es tu caso no te preocupes, hemos venido a salvarte. Tenemos algunas claves para entender en qué consiste y muchas razones para que te animes a apoyarlo. Solo tienes que seguir leyendo.

Éxfico Concept Store

Si tu abuelo también te cuenta historias de que antes en el barrio todos se ayudaban entre ellos, compraban a granel en la tienda de la esquina, su vecino de arriba se encargaba de hornear pan a horas intempestivas todas las mañanas y su mujer cosía trajes dignos de la mejor pasarela para todos los habitantes en dos kilómetros a la redonda… Entonces resulta que tu abuelo apoyaba el comercio local como el que más (vaya… tú que querías dártelas de modernito y contarle todo este rollo de consumir localmente a tus amigos y resulta que hasta lo sabía tu abuelo). En una definición un poco más aburrida, de esas de diccionario, diríamos que el comercio local se basa a consumir productos locales (valga la redundancia) y de temporada, de fabricación y de producción propias, con el fin de contribuir a la economía y a las relaciones sociales de un territorio. Vamos, que en lugar de ir al súper a comprar todo lo que necesitas para dártelas de chef en una cena con tus amigotes, mejor pásate por el ultramarinos, la quesería o la pastelería de tu barrio. Así de sencillo. Y sí, ya sabemos que es casi imposible aplicarlo al 100% de tu vida, pero con que empieces con el 10% y vayas sumando ya es un paso. Como ves, estamos hechos un trapo en medio de la cuesta de enero y nos conformamos con poco (pero no te acostumbres).

Evitando consumir en grandes empresas, franquicias de comida rápida o multinacionales dedicadas al textil (esperemos que no nos lea Amancio), y cambiando estas elecciones por opciones locales, esos establecimientos a pie de calle regentados por nuestros vecinos, ayudaremos a que la economía del lugar en el que vivimos sea más rica y, con toda seguridad, encontraremos productos genuinos que marcarán la diferencia.

Si aún no te hemos convencido tenemos algunas razones que solo dejarán indiferente a los familiares más cercanos de Amancio y a aquellos que, por causas que desconocemos, ya no atiendan a ninguna lógica.

Y es que el comercio local tiene una repercusión directa sobre ti. Sí, como lo oyes. El dinero que inviertas en las tiendas de tu barrio será dinero que contribuirá a la mejora del mismo, así que deja de darle pasta a McDonald’s y ponte generoso con la vecina que lleva el bar de abajo, solo así, en un tiempo, podrá ampliar su carta y tener ese plato que tanto te gusta. Por supuesto, si la clientela de los pequeños comercios crece y el ambiente del barrio prospera, los puestos de trabajo también aumentan y eso está genial ¿no? Y ni falta hace decir que el consumo local y los pequeños negocios se ven totalmente eclipsados por las grandes empresas y multinacionales. Pues, ya a que están aplastados por el gigante de la globalización y un poquito olvidados por todos, démosles nosotros un trato de favor y mejoremos el ambiente y la identidad de la ciudad. Tampoco queremos que nos pongas la excusita de que es más caro invertir en comercio local, esa palabrería no nos vale. Si quieres un producto de calidad debes pagarlo, y piensa que invirtiendo en él estás dándole oportunidades a las personas que te rodean y mejorando la calidad de vida de tu entorno y la tuya propia, ¿mejor así?

Woodtown

Después de toda esta parrafada y de tanta teoría, vamos a ponernos más prácticos. ¿Quieres empezar a consumir localmente? O, al menos, ¿te ves con ganas de intentarlo de vez en cuando? Pues aquí van algunos lugares que puedes empezar a visitar desde hoy mismo:

· Alimentación, cosmética y productos para el hogar: pásate por Urbanic (Ronda de Don Bosco, 22), Terrae Orgánica (Venezuela, 76), Verde Bioleta Natural (Pizarro, 81), y, si tienes cerca cualquier ultramarinos no dudes en echar un ojo a lo que pueda ofrecerte y empieza a cambiar tu forma de hacer la compra. Además están los mercados, y, por suerte, en Vigo tenemos donde elegir: el Progreso, Bouzas, Teis, el Calvario, el Berbés… No nos digas que no te queda ninguno a mano porque no cuela.

Terrae Orgánica

Urbanic

· Ropa: que sí, que no hay pasta e Inditex nos pone en bandeja la ropa de usar y tirar a precio de ganga. Bueno, sabemos que es complicado, pero intenta evitar toda tentación y pásate por pequeños comercios a echar un ojo, visita tiendas de segunda mano y recupera joyas vintage para incluir en tu armario, y, si aún no te has enamorado de la producción gallega a pequeña escala, aquí te dejamos algunos ejemplos para que se te pongan los dientes largos:

5 marcas de ropa gallega!

· Salir a tomar algo: la clave es simplemente alejarte de las grandes cadenas de comida rápida (o lenta, aquí poco importa). Si algo huele a gran franquicia probablemente no sea comercio local. Pásate por el bar de la esquina o por algún furancho, tómate unas cañas en los bares más enxebres del Casco Vello o invita a tu madre a comer a algún restaurante de postín de tu barrio que se mantenga estoico aunque ya tenga solera, que la cuesta de enero aprieta pero no ahoga.

Taberna Marimorena

Taberna Baiuca
Estela Gómez

Estela Gómez

Mi nombre es Estela y nací en el 92 —como Cobi— al lado del mar. Abro textos en canal y leo hasta en la ducha. Soy aprendiz de todo y especialista en nada, tengo incontinencia verbal crónica, y, gracias a la mejor de las suertes, las palabras me dan de comer.

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