Abelandia: Ornamento y Delito
Hay una ciudad que habita en la cabeza de su alcalde, a la que me suelo referir como Abelandia y a cuyos encantos gran parte de sus habitantes parece rendirse. 
Superpuesta progresivamente a la ya exististente, muta a través de una serie de actuaciones urbanísticas de nulo criterio estético y dudosa funcionalidad pero de gran calado por su carácter pomposo y sobredimensionado, empleadas como herramienta propagandística. 
 
Golpes de efecto tan improvisados como huecos en donde el urbanismo se entiende como escaparatismo y la política como decoración. Un costoso artificio que en un proceso de disneyficación vela una serie de deficiencias en políticas culturales y sociales, así como innumerables desprópositos urbanísticos de recorrido histórico y con difícil solución, para la que las actuales actuaciones, lejos de resolver los problemas, sirven unicamente para aportar más ruido estético entre milarios romanos, el asfaltado de caminos en Castrelos en nombre de la humanización, Gaudís, Fontanas di Trevi que homenajean a marineros a través de un barco encallado en una rotonda con el barniz poético de estar orientado al mar o la mas reciente exposición fotográfica a pie de calle cubierta con invasivas e inquietantes sonrisas; entre otros grandes éxitos. Mención aparte para el dinoseto, ahora en plena decadencia y que tan bien se amortizó mediaticamente, que quizás pueda servir como anécdota puntual pero no tanto para trascender como estandarte de la gestión de un ayuntamiento. 
Se trata de elevar la mas que cuestionable horterada superflua de corte navideño a categoría política y estética en detrimento de otros recursos sociales prioritarios, obviados o desatendidos en los que cabría invertir todo ese esfuerzo y capital pero de los que no se obtendría el mismo rédito político.

Es desde la perspectiva del espacio público transformado gradualmente en tablero escenográfico y la forma oficial de entender la cultural local (del pregón de Vaquerizo a museos vacíos o a medio terminar o sin una programación estable, completa o definida, pasando por la sala de exposiciones de la alcaldia) en el que contextualizo el "Proyecto de mejora de medianeras", a pesar de tener en cuenta lo impopular que puede resultar adoptar una postura crítica en este tema, aunque esta sea en clave constructiva, con una iniciativa con tan buena acogida tanto por parte de la ciudadanía como por los amigos y compañeros del ámbito de la cultura implicados en ella. Conviene aclarar que el mío es un posicionamiento político a una política artística. 

Hay varios planos a tener en cuenta en todo el asunto del embellecimiento de fachadas (término que remite al artificio de las fachadas-telón del barroco como es la de la Casa del Cabildo en Santiago) como envoltorio, un prisma complejo y delicado del que ya daría pereza seguir hablando -por la sensación de aceptación general en facebook y bares y porque no me reporta nada positivo ni personal ni profesionalmente mostrarme públicamente en contra- si no fuera por la sangrante forma en la que está concebido y se ejecuta, o su entramado de fondo.  El contexto es un importante condicionante, por lo que conviene puntualizar estas cuestiones para interpretar y repensar entre todos como queremos vivir una ciudad mas habitable y hacer cultura en ella, algo tan saludable como necesario.

Se puede afirmar que existe una burbuja del street art. El capitalismo encontró en él la forma perfecta de proyectarse mediante su instrumentación que lo domestica y moldea como algo superficial, comercial y facilmente digerible, asociado a la forma neutra y consumible que se requiere para optimizar la ciudad, a traves de imágenes amables pero impresionantes por su colorido y escala monumental, para proyectar una ciudad-fachada cuya gestión está más próxima a ser entendida como un centro comercial que como una ciudad habitable en la que merezca la pena vivir, algo tan difícil de revertir después.

Me resulta imposible disociar la faceta artística de las intervenciones de la dimensión política en la que se encuentran indirectamente insertardas por las que se establece una relación directa entre ellas y el resto de actuaciones paralelas, que trabajan en la misma direccion tanto a nivel local como en otras ciudades afectadas por los mismos procesos especulativos y que deberia hacer que nos cuestionemos como comunidad, desde el indispensable compromiso estético y social y la responsabilidad artística, si queremos contribuir y de que manera a este modelo. Si como parte principal implicada queremos apoyar y sostener determinados intereses de los que ser operarios o dejar de hipotecar nuestro trabajo, algo que requiere hacer una puesta en común poniendo la problemática sobre la mesa. Da la impresión de que, en general, no se contemplan estos aspectos, para mi esenciales, o priman otros, a la hora de tomar parte o alabar los resultados.
 
Difuminadas progresivamente las fronteras entre arte y publicidad desde el histórico carácter subversivo del primero y el monopolio que ejercía la segunda en el espacio publico, ambas disciplinas comparten ya en muchos casos sus estrategias de comunicación unidireccional de las que ayuntamientos u otros organismos  e instituciones se apropian al actuar como su propio publicista a través de las intervenciones, condicionadas por la proyección política que encuentra en estas una forma de cosmética arquitectónica que desactiva, redirige y capitaliza simbólicamente el contenido al servicio de intereses políticos e inmobiliarios, personificados en último término, y en el caso particular de Vigo,en los su alcalde, mas cerca de una faceta escaparatista que de una apasionado filántropo. La enésima perversión capitalista, que se materializa de una forma muy evidente en la instalación temporal de la reproducción  de una obra de Urbano Lugrís para cubrir la medianera de ladrillo que tanto afeaba el solar de la céntrica Puerta del Sol, supongo que a la espera del momento más conveniente o la licencia para construir en él. 

Entre los pliegues se encuentra una selección irregular de soportes y participantes, convocados a titulo personal en la primera edición y que salvo resultados de mayor interés plástico, en mi opinión se limitan a apoyar un visión de postal costumbrista y plana en sintonía con el mensaje deseable por parte del ayuntamiento. A lo que se añade sin ser menos importante, un entramado de  malas practicas, irregularidades, deficiencias y opcacidad asociadas a una iniciativa de carácter publico como esta, en cuanto a la adjudicación, contratación y convocatoria publicas, el concursos de licitación desierto. En definitiva un despiporre digno de estudio  sobre el que pronto ampliaremos información en un nuevo comunicado del IGAPA (Instituto Galego de Praxe Actual) que inauguró la saga con motivo de la primera edición del Programa*

El oportunismo que evidenciaban las prisas en inaugurar tanto el Alfageme como los murales de la primera edición  se vuelve secundario ya que el carácter propagandístico se extiende a cualquier oportunidad que se presente a lo largo del año, asi a corto o largo plazo se ve amortizada la inversión, que no es poca debido al factor de las constructoras en la ecuación.  Por esto creo que conviene no confundir las ganas que compartimos de hacer cosas o de que sucedan, de  construir o participar en algo con las premisas, condiciones laborales y administrativas y propósitos con los que se llevan a cabo, que las desvirtúan como intervenciones publicas, más allá de la calidad artística o de lo que transmitan, algo que queda desactivado por una más que evidente estrategia política, urbanística y empresarial en la que el autobombo y beneficio municipales son el fin ultimo de la orquesta cultural dirigida con soberbia y victimismo por el Thierry Guetta** de Ponteareas desde el chiringuito con sede en la Plaza del Rey. 
 
Para concluir, recomiendo que con las actuales impresoras de gran formato guiadas por control númerico en el mercado y su aplicación a medianeras, la constructora amiga de turno se haga con una y así el ayuntamiento pueda alquilarla, evitando  emplear la mitad del presupuesto de cada mural en el artista, ese incomodo intermediario,prescindible para sus fines y proyectar murales diseñados a medida y a la altura de sus delirios estéticos, un final digno para el rumbo que tomó el arte urbano.
 
 
* Una nueva forma de humanización, disponible en googledrive 
**  Protagonista del documental dirgido por Banksy, Exit Through The Gift Shop, Paranoid Pictures, 2010
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PUBLICADO POR Dot: el 18/08/2016
Arte, Arquitectura, Tendencias

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